¿Qué es?
La fatiga oncológica (FO) es uno de los síntomas más frecuentes, y también molestos, que pueden experimentar las personas con cáncer. Es un tipo de fatiga muy diferente al cansancio habitual que cualquier persona puede sentir después de un día largo o de hacer ejercicio.
Es una sensación persistente y en ocasiones angustiosa, de agotamiento físico, mental y/o emocional, relacionada con el cáncer o su tratamiento. Además, no es proporcional a la actividad realizada ni mejora con el descanso o el sueño. [1]

La fatiga oncológica suele ser muy frecuente en pacientes con cáncer; durante el tratamiento se estima que entre el 30-60% de los pacientes la experimentan.
Además, es habitual que tras el tratamiento, en torno al 20-42% de los pacientes siguen sintiendo fatiga tanto moderada como grave durante meses, e incluso, en algunos casos, hasta años después de terminar el tratamiento. [1,2]
Síntomas de la fatiga relacionada con el cáncer
No existe una sola causa, sino que es el resultado de la interacción entre el propio cáncer con los tratamientos y los factores individuales de cada persona. [1,3]
Causas biológicas:
1. La inflamación crónica: el cáncer activa el sistema inmune y genera moléculas inflamatorias para nuestro cuerpo (IL-6 o TNF-alfa) que, cuando se perpetúan en el tiempo, pueden producir cansancio persistente. [1]
2. Dificultad para producir energía (disfunción mitocondrial): las mitocondrias son las “fábricas de energía” de las células. La quimioterapia puede dañarlas, reduciendo la capacidad del cuerpo para producir energía. [4]
3. Alteración del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HHA): encargado de la regulación del cortisol y el estrés; y cuando este se desregula, contribuye a la inflamación y al cansancio. [3]
4. Anemia: la reducción de glóbulos rojos es frecuente en personas con cáncer, produciendo una disminución del oxígeno disponible para los músculos y el cerebro. [3]
5.Alteraciones en el sueño y el ritmo circadiano, tanto los tratamientos como la propia enfermedad pueden interrumpir el sueño reparador, traduciéndose en cansancio durante el día. [3]
Causas emocionales y psicológicas
La fatiga relacionada con el cáncer no es solo física, el estrés emocional, la ansiedad y la depresión amplifican la sensación de agotamiento. En el estudio de Matsunaga et al. (2024) se identificó el distrés emocional (estrés negativo o perjudicial) como uno de los principales factores de riesgo para la fatiga en supervivientes de cáncer que trabajan. [2]
¡La fatiga oncológica puede aparecer en cualquier momento! Puede surgir desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento activo, y persistir meses o años después de finalizarlo. No es una señal de debilidad ni algo que debas aguantar en silencio. [1]
¿Qué puede ayudarte a mejorarla?
Ejercicio físico y fatiga oncológica
El ejercicio es la intervención con mayor y más sólida evidencia para combatir la fatiga oncológica, tanto durante como después del tratamiento.
¿Qué tipo de ejercicio debería hacer?
El ejercicio aeróbico como: caminar, ir en bici o nadar y el de resistencia: levantar pesas ligeras o bandas elásticas, han demostrado reducir significativamente la fatiga. El ejercicio combinado (aeróbico + resistencia) es el más eficaz. [1]
¡Recuerda! Siempre de la mano de un profesional para que pueda adaptarlo a tus necesidades.

¿Por qué funciona el ejercicio en el cansancio por cáncer?
Ayuda a reducir la inflamación, mejora la función mitocondrial, la cual nos ayuda en la producción de energía, regula el eje HHA y libera endorfinas, que nos ayudan a sentirnos mejor. Del mismo modo, contribuye a fortalecer los músculos y mejora el sueño, atacando así varios mecanismo de la fatiga oncológica a la vez. [1,3]
Existe un círculo vicioso: la persona con fatiga oncológica no realiza ejercicio porque se siente cansada, lo que la llevará a estar cada vez más cansada. Es importante entender que si comienzas a practicar ejercicio físico, simplemente 10-15 minutos al día, mejorarás tus niveles de energía y podrás ir aumentando progresivamente el ejercicio y romper ese círculo vicioso. ¡Es importante dar el paso!
Terapia cognitivo-conductual (TCC)
La TCC es una forma de psicoterapia que te enseña a identificar y cambiar pensamientos y conductas que empeoran la fatiga oncológica. Así pues, combinada junto al ejercicio y con programas de mindfulness ha demostrado tener beneficios en el manejo de la fatiga relacionada con el cáncer. [1]
Y en el día a día, ¿qué puedo hacer con la fatiga?
1. Gestiona tu energía: prioriza las actividades más importantes para ti y planifica también momentos de descanso.
2. Cuida el sueño: intenta mantener horarios regulares, evita pantallas antes de dormir y crea un ambiente cómodo.
3. Busca apoyo emocional: habla con tu médico, psicólogo o grupos de apoyo. El distrés emocional empeora la fatiga.
4. Comunica tu fatiga: informa siempre a tu equipo médico de cómo te encuentras, la fatiga se puede tratar y mejorar.
5. Adaptación laboral: si trabajas o estudias el entorno de trabajo debe adaptarse. [1,2,3]
Fatiga oncológica y alimentación
Sí, la alimentación junto con las intervenciones que ya hemos visto, es una aliada fundamental, ya que la Dieta Mediterránea produce un efecto beneficioso sobre la fatiga relacionada con el cáncer. [1]
¿Qué alimentos deberíamos incorporar?
Alimentos recomendados
- Aceite de oliva virgen extra (como grasa principal).
- Verduras, hortalizas y frutas abundantes.
- Legumbres (lentejas, garbanzos, guisantes, soja…).
- Cereales 100% integrales.
- Frutos secos (nueces, avellanas, anacardos pistachos…).
- Semillas (chía, sésamo, lino…)
- Pescados, sobre todo azules (salmón, boquerón, caballa, bonito…).
Alimentos a limitar
- Carnes rojas y procesadas.
- Lácteos.
- Ultraprocesados y bollería industrial.
- Bebidas azucaradas y refrescos.
- Alimentos ricos en grasas saturadas (como el aceite de palma).

Beneficios de la Dieta Mediterránea durante la fatiga oncológica
1. Ayuda a reducir la inflamación, los alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 (como el aceite de oliva, pescado azul o frutos secos, entre otros) reducen la inflamación crónica que contribuye a la fatiga. [4]
2. Mejora la función mitocondrial, recuerda que las mitocondrias eran esas “fábricas de producción de energía”, una alimentación oncológica adecuada proporciona los nutrientes necesarios para que las células produzcan energía eficientemente. [4]
3. Se ha asociado con un mejor control metabólico, reflejado en unos mejores niveles promedio de glucosa en sangre. [4]
4. La Dieta Mediterránea aporta fibra y otros compuestos que favorecen la salud de la microbiota intestinal, y además, se asocia con mejoras en el metabolismo energético y en el estado de ánimo. [4]
Además de lo anterior, es importante recalcar un adecuado aporte diario de proteínas (legumbres, pescados y huevos) para ayudar a preservar la masa muscular.
¿Cuándo consultar a un profesional?
Como has visto la fatiga oncológica no es un cansancio normal, ni tampoco es una debilidad, sino que es un síntoma totalmente real que puede llegar a afectar a diversas áreas de tu vida.
Si quieres mejorar tu calidad vida con un acompañamiento nutricional durante el cáncer adaptado a ti, en IBIONS podemos ayudarte. Solicita tu consulta de valoración.
Carla Carbonell
Referencias:
[1] Bower, J.E et al. (2024). Management of Fatigue in Adult Survivors of Cancer: ASCO–Society for Integrative Oncology Guideline Update. Journal of Clinical Oncology, 42(20), 2456–2487. doi: 10.1200/JCO.24.00541
[2] Matsunaga, M et al. (2024).Prevalence, severity, and risk factors of cancer-related fatigue among working cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. Journal of Cancer Survivorship, 19(4), 1346–1356. doi: 10.1007/s11764-024-01557-8
[3] DSilva, F., Singh, P., & Javeth, A. (2023). Determinants of Cancer-Related Fatigue among Cancer Patients: A Systematic Review. Asia-Pacific Journal of Oncology Nursing. doi: 10.1016/j.apjon.2023.100213
[4] Kleckner, A.S et al. (2022). The Effects of a Mediterranean Diet Intervention on Cancer-Related Fatigue for Patients Undergoing Chemotherapy: A Pilot Randomized Controlled Trial. Cancers, 14(17), 4202. doi: 10.3390/cancers14174202
